LOS DULCES SUEÑOS DE UN ALVARADEÑO.


+ “Juan Canchán” y otros vecinos que omití…

        + Los recuerdos de Alfredo Cruz “La Aldoba”…

        + Mis buenos tiempos de mandadero y niñero…

        + Mi gratitud a “La Chata” y “La negra Peña”…

                               Ruperto Portela Alvarado.

Por Ruperto Portela Alvarado, egresado de la facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana, desde Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

                                        Capítulo III-Bis.

De alguna manera, los que escribimos notas periodísticas, columnas y artículos varios, le debemos respeto a nuestros lectores y, en esa premisa, doy respuesta con este texto a quienes me recordaron a varios vecinos de los que omití en mi anterior publicación y que ahora los hago visibles al recuerdo y reconocimiento por lo que pudieron aportar a la vida, obra e historia mundana de nuestro querido pueblo de Alvarado. 

         Esta vez hago un repaso de ellos, junto con el ejercicio memorial y recuerdos de mi amigo Alfredo Cruz Reyes en referencia a esos vecinos que vivieron desde la calle Rockefeller hasta la Biblioteca de Juárez-Victoria, donde una vez estuvo la cancha de básquetbol, que hizo historia con aquellos sensacionales encuentros, de los que ya haré una reseña de tiempo y momento.

         Así me replica mi estimado licenciado Alfredo Cruz Reyes “La Aldoba” que tengo mucho repertorio “pues en la Madero hay mucha tela de donde cortar”. Aprovecho su comentario, también de su memoria histórica que menciona: >>recuerdo desde la Rockefeller la esquina de José Ángel (Hernández, papá de “Los Ahorrativos, que también tuvo otro puesto de chocomiles, agua y horchata de coco, y cocadas a la final de la Galeana por el muro) el de los chocomiles de a peso que tenían que tomarse muy rápido porque era más espuma que líquido<< vecino enfrente de “La Facha”Manuel Rosas, el extraordinario fielders del equipo grande de béisbol de Alvarado.

         También hace referencia mi amigo “Aldoba” de: Los Lara, familiar de uno de los buenos pitcher zurdo de Alvarado, Tereso Lara “La Mulata”. Desde ahí, hasta la biblioteca en todo ese tramo de calle –continúa– recuerdo a “Los Corro”, reyes de las sandías y las yucas; a aquellos hermanos con deficiencia mental: Simeón y su hermana; Odón Vargasdoña Irene mamá de “Los Loyo”“Los Ortega”don Zenén Ortega y yo le agrego a Ricardo Rosas (dueño de la cenaduría “El Marañón, esquina Netzahualcóyotl y Madero que también lo tuvo en Bravo, frente a la Escuela Benito Juárez); Marcelino papá del difunto muchacho que rezaba; “Las Chinches” que creaban los zumbadores y los rehiletes; Cirro y “Los Cácaros”. Aquí solo faltó mencionar a Alejo Sánchez, “Allejito”.

Fotos antiguas de Alvarado, Veracruz. | VERACRUZ ANTIGUO

         Es extraordinario este recuento del pasado de mi amigo Alfredo Cruz Reyes “La Aldoba”, pues menciona a don Argio “El Carbonero”, esposo de doña Margarita; a Luis “Güicho Ruiz (papá de Rogelio y Alfredo) quien tuvo a su cargo muchos años la cantina “Las Palomas” en el boulevard Juan Soto; a mi primo Francisco “Pancho Polín” Portela que fue un extraordinario trompetista de diversos grupos musicales de Alvarado.

También hace referencia a don Luis Lara (que más bien era Santiago) pues Lara era su esposa Remedios Lara Gutiérrez“Doña Mello”, a quien sí menciono en mi artículo anterior junto con sus hermanas e hijas, pero me faltó su prima, doña Julia Quevedo Gutiérrez, quien me dijo un día: “chamaco, no sabes caminar, porque siempre te veo corriendo”.

         Quiero decir que si me acordé de Alfonso “el de la tienda de la esquina” (que vuelvo a repetir, no me acuerdo de su apellido) y creo fue hermano o familiar de un señor que tuvo una tienda grande llamada “La Siempre Viva” a la bajada de la fuente por la calle Netzahualcóyotl, luego otra por la termoeléctrica junto a la de “Cunino Ruiz”, que heredaron sus hijos junto con su talento de comerciante. La casa donde estuvo la tienda de Alfonso luego fue propiedad de Rogelio Riande, dice el buen amigo “Aldoba”. Por cierto también se me olvidó mencionar a Lucio y Jaime Peña hijos de doña “Mello” Remedios Lara Gutiérrez, que fueron muy amigos de la familia y de mi hermano Daniel Portela Alvarado, inclusive, Lucio es su compadre. 

         En ese largo comentario, Alfredo apunta a las “Hermanas Zamudio” que quiero creer se refiere a las hijas de don Antonio “Toño” Zamudio que vivían en la esquina de Madero y Aldama, que se dedicaban al rancho y vender leche; al igual que a las hijas de don Esteban Martínez “El Brujo” de quien dije se apellidaba Román y su bisnieto, Amado Cruz Román, me corrigió la plana. Ahí recuerda al doctor Alberto (hijo de Flora); MirnaAdela y le faltó Lily, hijas de Guillermina a las que también conocían como “Las Brujas”, porque en Alvarado lo primero que se hereda es el apodo.  

Después de tu cuadra –me dice “La Aldoba”— donde destacaban “Los Tiburcio, los hijos e hijas de don Esteban Cruz, entre ellos: “Luis canilla”“Arturo Cascarita”VicentaTeresita y Lola, que ya mencioné antes; “Los Peña”: don Guillermo “El Negrito” Peña, su esposa doña Rosalbina Cruz y sus hijos, Francisco “Chico La Venada”Juana “La Negra” PeñaGuillermo “Tuto”CamerinaÁngel “Lito” y Julio.

 Los “Alceda”Pancho Alceda y doña Luisa Cruz que comenté en mi anterior artículo; las hermanas de Nicho (Dionisio Rascón “Mi Rey” como le decía su papá “Juan Pino”  quien dice mi amigo Alfredo, antes de los cortes modernos, él los usó de diferentes modelos. De ahí, pasando por los “Zamudio”   de Don Dimas Zamudio y doña Amparo Mora que ya hice referencia de Amparito Ofelia, pero que me faltaron Yolanda y Alicia. Están “Los Chiruchos Molina”“Los Rojas” que ya comente de MarinoMarinaMarioRosaura y no sé cuántos más.

Entre esos vecinos cuento a Ricardo Guillén “El Masero” y su hijo Ricardo “El Robalito”“Los Aguilar”Eduardo Aguilar y su esposa doña Andrea y sus hijos, mis amigos Eduardo Jorge. Después don Santiago Cruz e hijos, los de la Maderería y Funeraria “La Caoba”Fay Cotona, la familia de Genoveva que fuera esposa de mí primo Carlos Figueroa Alvarado“Los Platanitos” que heredaron el apodo de su papá y abuelo, don Juan “Platanito” Figueroa, que tuvo un negocio de frutas y verduras al lado de la tienda “La Aldeana” de Alejandro Carmona y por la bodega de mariscos, de Marcelo Cano.

He querido hacer este recuento con los recuerdos de mi amigo el licenciado Alfredo Cruz Reyes “La Aldoba” (que dicho de paso, a todos los hermanos les dicen así), quien menciona a “Los Pacheco Santiago”“Maca Cabo” papá de CayóMoisés Alceda“Los Soberanes Maldonado”, doña Delia Pensado y José Luis Valerio  “Bacinica”, quien atendió una tienda ubicada en la esquina de Madero y Morelos propiedad de doña Carmita la mamá de Eduardo Aguilar, para después ser gerente de la CONASUPO que estaba en el boulevard Juan Soto, junto a la panadería “Las 15 Palomitas” que antes se llamó “La Quebradita” de Félix Figueroa Zamorano “Pulgar”. Tiempo después tuvo su propia tienda en Madero y Juárez.

José Luis Valerio “Bacinica”, quiero creer fue socio del salón “RUCAVA” y arena de box que estuvo junto a su tiendas frente a la casa de corredores de don Rodolfo Pensado, donde se realizaban programas peleas, en la que, en una de ellas, “El Toluco López” noqueó en tres raund al yucateco “Chamaco Pérez”.

“Otros muchos que me faltaron pero nada más en tres cuadras tienes todavía mucho repertorio que sabes porque tú anduviste mucho más que yo este barrio”, me dice en su recorrido por la Calle Madero, el buen amigo Alfredo Cruz Reyes.

También Alicia “Licha” Tiburcio a través de su hija, amiga, paisana y vecina, Rosy Tiburcio, me corrige el que no haya nombrado a su hermana “Tella Tiburcio” y sí a todos los demás de la familia. Fue un error imperdonable la omisión y la corrijo por ser parte del vecindario y de la lucha por la vida. Igual que ellas, José María Zamudio Mora me dicen que no nombré a don Juan “Canchán” Cruz, su esposa doña  “Chata Canchán” y Pancho Canchán” (que fuera esposo de mi amiga y compañera de la escuela primaria, Paula Román Azamar),  que si bien parece apellido, la verdad es que es el apodo lo primero que les heredó.

Claro, el vecindario fue pródigo en buenas amistades y no debo olvidar a mi tía Natalia Valerio que hacía las palomitas y rellenaba bolsitas de cacahuates que su hijo Enrique Lara Valerio “El Cacahuatero” y yo íbamos a vender al zócalo todos los domingo. Entre sus hermanos estaba Rolando “La Facha”, un alegre personaje alvaradeño que una vez le dijo a un amigo: “también de hambre se eructa”. Fue él quien le puso el nombre a nuestro equipo de atletismo “Los Melones Asoleados” en alusión a Ricardo Guillén “El Robalito” quien en una carrera de varias vueltas a la manzana, se puso más amarillo que una papaya a medio madurar.

Claro que también me acuerdo de Luis “Güicho Mal alma” el caballerango, hermano de Enrique“La Facha” e igual de Elías Lara Valerio quien fue un excelente cocinero, con todas sus virtudes y defectos. ¡Ah!, también su tío Panchito fue todo un personaje, aquel que tuvo dos yeguas; a una le puso “Ofelia” porque estaba enamorado de Ofelia Zamudio y a la otra “La Cutufina”, que no sé lo que quería decir. Pero también se subió a los médanos –hoy “Lomas del Rosario”—para hurgar, desde lo más alto y cerca de la luna.

En fin, son innumerables los recuerdos del barrio de la Madero, como Vicente Valerio “El Aleluya” y sus deliciosas empanadillas de guayaba, de queso y las tortas de tomate con jamón que preparaba primero en su panadería de la calle Manuel P. (Pánfilo) Hernández y luego en la Guerrero casi esquina con Llave, junto a la casa de Pablo Erú, a la que le nombró “La Quimbambola”. Su esposa fue doña Juanita Figueroa, padres de NohemíNellyNormaNermiNancyJorge y Nora.   

Había pensado seguir con otros recuerdos como aquellos de cuando fui el mandadero oficial de Juana “La Negra” Peña que me mandaba a comprar sus tacos con Pompeyo frente al Cine Juárez, y cómo los quería comer calientitos, tenía que ir y regresar corriendo. De “La Chata”, que fuera esposa de Felipe “El Loco” Tiburcio, de quien ahora me informa Rosy Tiburcio y después de tanto tiempo me entero, se llama Elizabeth Portugal (Herrera) y guardo muy buenos recuerdos de ella.

Cada una de ellas, me pagaban muy bien por cada mandado y por eso les recuerdo con mucho respeto y agradecimiento. Pero dejo el tema para posterior ocasión, con más calma y el espacio que se merecen quienes tuve la oportunidad de servir de mandadero e inclusive cuidador de niñas, en lo que me referiré también a otros trabajos que tuve con la gente del barrio…

Con un saludo desde la Ciudad del Caos, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, tierra del pozol, el nucú, la papausa y la chincuya…

Para contactarme: rupertoportela@gmail.com.

Celular: 961 18 8 99 45.

MIEMBRO DE LA ASOCIACIÓN DE COLUMNISTAS CHIAPANECOS. A. C. 

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