CosmoVisión…Igual, mejor o peor que antes


Por: Raúl López Gómez

Raúl López Gómez, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Univeresidad Veracruzana

Las tendencias de la vida misma, la de los ciclos son los mismos, los del poder de ahora, son los mismos de ayer, se transmutan en las generaciones, con las diferencias de quienes pueden tener un mínimo de sensibilidad y de trascendencia.

Desde hace más de dos mil años, el poder ha sido el mismo los que buscan acotar a las voluntades de las mayorías, pero también no las molestan de frente, porque unidas también pueden ser despiadadas como los pocos que gobiernan.

Las formas son las mismas, las de la oratoria de los griegos para seducir o llamar para convencer a los adeptos o los del pan y circo con los romanos. Todos los poderosos siempre con miedo a la turba que se revele.

Los de las causas de la revolución francesa, cuando desde la monarquía ultra despiada dejaba sin pan al alcance de las mayorías y después de la frase de “si no hay pan, que coman pasteles”, las madres de familia se pusieron furiosas y osaron poner un alto a los que gobernaban sin escrúpulos, y hasta ahí llegaron para iniciar un nuevo ciclo.

De siempre, como en Chile que apenas se han podido despojar de la constitución del dictador Augusto Pinochet, y hasta lo celebran cuando antes, nunca osaron hacer un intento de un esfuerzo de unidad para mandar a sus casas a los políticos opresores. Porque estaban sumisos a la bota.

En todo el mundo es lo mismo, una lucha irrefrenable por el poder y las ofensas de siempre a las mayorías que se mantienen pobres, en la miseria y en la ignorancia a veces sin opción de defensa.

En el mundo los dirigentes o políticos que anhelan llegar al poder para aliarse a los de las cúpulas del dinero y servirles como súbditos en un vasallaje irrisorio, indignante y grosero, que no debe extrañar porque para eso quieren ganar una elección y servir de empleados a los ricos, porque nunca aprendieron a mandar, y a ser verdaderos líderes.

Los que nunca trabajaron, y aprendieron a vivir de la política y no se despegan de una gran ubre proveedora que les da para las compras de casas en el extranjero vacacionar cuatro veces al año y de tener cuentas bancarias en los paraísos fiscales.

Pero en la realidad, muchos de los personajes de la comunicación y la prensa en este país, que no estudiaron y acceden a los cargos por el favor del jefe o de la jefa ya con un poco de poder se sienten paridos por los dioses.

Ahí tienen, a uno de esos personajes, qué por supuesto no hay comparativo, pero en un hándicap, se le ve quitando y poniendo plumas a modo en una de las peores épocas de la información en México,

Pero lo más delicado, es que la gente tiene que ver todos los días a personajes siniestros que emulan al abuelo de la familia mousters, otros a la de los locos Adams, y a cualquiera de las historias de terror de Alfred Hitchock, les quedan verdaderamente chiquitos.

Por eso, no debe extrañar que como los clásicos “villamelones” que lo son, porque no saben de periodismo ni de comunicación social, con poder claro que se sienten dueños de vidas y bienes de todo a los que se les antoja perjudicar,

Y víctima de uno de estos clásicos del mal, lo fue don José Gutiérrez Vivó, y nadie le ha dado una mano para retornarle dignidad y cuando menos una disculpa al haber sido embestido por todo el poder del calderonismo.

Ahora, Carmen Aristegui, sucumbió a esas luces del poder y ni modo, ya conoce de la persecución y de la censura de antes, pero lo más grave o lo más triste, es que se impronta, a lo de antes, que tanto dijo combatir.

Cuando se entienda, que en el mundo existe negro y blanco, bueno y malo, Dios y el demonio, sabrán que la crítica es eso, entre una delgada línea apenas perceptible que ayuda a los del poder a entender que son humanos y como todos se equivocan.

Y ahora, hay una creencia de imitar a Joseph Goebbel, pero se trata de lo de siempre en las malas imitaciones peligrosas, cuando aquella escuela debió quedar olvidada y enterrada para siempre.

Ahora a Denise Dresser, ya la hicieron víctima, al parecer de la mano que mece la cuna, pero esa mano y esa cuna siempre han existido y a nadie debe sorprender.

La politóloga, académica y escritora Denise Dresser, se entiende que está más alejada del bien y el mal, y su osadía la convierte en víctima, como antes le sucedió a su “compañera” de gremio, que se olvidó de su pasado de persecución.

En otro asunto, en Boca del Río, el alcalde Humberto Alonso Morelli, sigue poniendo en marcha obras importantes en colonias populares, dice que se tiene se abatirá el rezado existente en esa materia de servicios públicos para los habitantes de estas zonas. Así las cosas.

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